
By Bill
Había llegado la hora de entrar a clases, mierda.
Camine por el pasillo y no pude evitar sonrojarme un poco a causa de las miradas que las chicas que estaban allí me dedicaban, sí, soy el más caliente del colegio, ¡WAHA! Y me encanta…
-¡te veo en el estacionamiento Billy!- dijo una chica cuando pase a su lado, yo solo reí y me voltee a evaluarla con una ceja levantada, esta se encogió
-si no encuentro algo mejor, te veo allí ¿ok?- seguí con mi camino dejando atrás las burlas de las demás chicas. Estoy seguro que a la hora del almuerzo la chica se la pasara encerrada en el baño llorando, ni modo.
Al doblar el pasillo la vi, alta, delgada, piel blanca pero con un encantador pincelazo rosa, cabello negro y largo, labios rosas, ojos cafés delicadamente delineados, esas manos estilizadas y cuidadas, perfecta, y alguna vez esa perfección me perteneció, fue mía y fui feliz, muy feliz.
Pero alguien me la robo, la hizo mi enemiga y termino alejándose de mí, aun sabiendo que estaba irrevocablemente enamorado de ella no le importo, lo que llegue a sentir iba más allá de los límites de la cordura y era incuestionable, exactamente: era murmuro una voz cargada de odio y resentimiento en mi cabeza y tenía razón.
Todo aquel estúpido amor no deseado y rechazado me llevo a la conclusión de que las mujeres no valen nada en lo absoluto, que son un objeto, una mercancía y que no hay amor real en ellas.
Si, por eso las utilizo como un juguete sexual, algo de un momento, “amor” de una noche.
Y qué más da si yo alguna vez llegue a querer o amar a alguna de ellas, ahora parece de lo más surrealista y estúpido.
¿Quieren saber su nombre? ¿Vale la pena siquiera? No, no la vale, pero que va…
Nicole Cooper, es su nombre.
Hum… De pensar que llego el momento en el que yo estaba dispuesto a dar la vida por ella.
Y ahora, ahora ni siquiera se limita a mirarme, considerando que cada maldito día de la semana tengo que verla, porque mi estúpido casillero esta a tres de distancia del suyo, que suerte la mía…
Llegue a mi casillero y lo abrí, entonces voltee a mirarle y mi corazón sufrió un retortijón (¿es eso posible?), su novio la abrazaba delicadamente por la cintura y ella lo besaba con una ternura empalagosa, igual debo admitir que son el uno para el otro, y se ven bonitos juntos… mierda
-creo que una foto te durara mas- dijo una chica a mi oído y yo me encogí y voltee rápidamente, entonces me encontré con unos ojos negros muy abiertos y una hermosa boca a unos pocos milímetros de la mía –eeeeh… lo siento- se apresuro a alejarse
-si, claro- entorne los ojos -¿te conozco?
-no, soy nueva, apenas comencé hoy-
-genial- ella sonrió
-sip- comenzó a abrir el casillero de al lado
-¡uy! ¿te asignaron ese?- dije y volvió su mirada confundida hacia mi
-si ¿por…?-
-lleva mucho tiempo solo y seguro estará muy sucio, además, su ultimo dueño era muy desordenado y por lo general allí dejaba su almuerzo de semanas- abrió exageradamente los ojos
-si es así… ¿me ayudaras a limpiarlo?-
-si no me vomito yo primero- me dedico una hermosa sonrisa –claro-
-ok- termino de abrirlo y de este salió un olor realmente espantoso, estaba lleno de polvo y había una bolsa de papel con hongo verde por fuera, y ya comenzaba a desintegrarse -¡IUGH! ¡ASCO!-
-¡es asqueroso!- ambos retrocedimos al tiempo que cubríamos la nariz con la mano
-si me vas a ayudar ¿verdad?- tenia la suplica escrita en la cara
-claro, claro- hare mi obra buena del día, ella se acerco a mí y me beso la mejilla, me sorprendió
-lo siento- dijo al ver mi expresión –es costumbre, mamá una vez me dijo que eran mucho mejor las acciones que las palabras- intento explicarse
-entonces tendré que ayudarte más seguido- inclino su cabeza a un lado y sonrió, ¿se puede seguir siendo tan tierno a esta edad e igual verse lindo?
-bueno, bueno, empecemos- hasta este momento me di cuenta de que ella era tan menuda y tenía que inclinar la cabeza hacia arriba para poder verme a los ojos
-vamos con el conserje-
-ok- comencé a caminar pero me detuve al darme cuenta de que no me seguía y voltee, ella se acerco a mi
-¿Cómo te llamas?- no nos habíamos presentado aun
-Bill Kaulitz- asintió -¿y tú?-
-Jillien Allard- sonreímos y emprendimos el camino de nuevo, su mochila era grande y por lo que podía ver también pesada
-pequeñita, si quieres puedo cargar tu mochila- sin pensarlo me la dio
-¿Por qué pequeñita?-
-no sé, ¿porque será?- puse mi mano en su cabeza y yo camine de puntitas
-ok, ya entendí- reímos
billy ya encontro una amiga =)
sisisisisi! xD
ojala les guste, espero coment ^^
kÜss!
<3